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Investigación Final La prostitución

¿Cómo se hace? Epifanía y desesperanza en la obra de Álvaro Mutis

Taller sitio Web

BITACORA FINAL CAMILA ORTEGA

¿POR QUÉ ESTE TEMA DE INVESTIGACIÓN?

La manera como las nuevas tecnologías se introducen en las aulas y  la forma como se dan los nuevos conocimientos hacen que se replantee una nueva pregunta acerca de cómo la educación se está viendo afectada por esta nueva ola de tecnología y comunicación. El problema no radica en la introducción de la educación en el nuevo ecosistema comunicativo, el problema radica realmente en cómo saber usarlo y cómo saber internarse en él para apropiarlo y manjearlo para que la educación crezca, no decaiga. Escogí este tema de investigación porque considero que la educación se ve afectada por el nuevo ecosistema comunicativo y viseversa. Toca replantearse la pregunta. Investigar, conocer a los directamente afectados, conocer las aulas de interacción del conocimiento, etc. y así poder entender que este mundo tecnológico en donde nos estamos moviendo actualmente afecta todos los campos y llega, por supuesto, a la educación. A la comunicación le toca ahora ponerse el reto de servirle a la educación, con todos su aderesos tecnológicos e informativos.

PALABRAS O FRASES CLAVES

  • Educación
  • Ecosistema comunicativo
  • Introducción de la educación en el nuevo ecosistema comunicativo
  • Rorganizacíón de los saberes desde las redes y flujos informacionales
  • Modificación de la idea misma de saber gracias a las nuevas tecnologías

“Como si aún no hubiera despertado de su última pesadilla, Gabriela Ángel se encontró de pronto en medio del caos de unas calles repletas de automóviles abandonados y de gente que, intentando esquivar los latigazos que descargaban las ondas explosivas de las bombas, corría de un lado a otro enloquecida”.

Así, de esta manera, empieza la historia de Gabriela infinita. Pero esta no es igual que otras, no es de esas que tienen una linealidad y que nos conducen por un sendero totalmente real, claro y coherente. Esta, por su parte, es distinta a las demás historias jamás contadas. Gabriela Ángel, una bogotana de 22 años de la década de los setenta, ha sido separada de su amante, Federico Soler, por extrañas circunstancias. Ella, embarazada de Federico y sin saber de él hace ya 6 meses, atraviesa la ciudad y entra a la residencia en donde su amante ha dejado todo abandonado. Aquella ciudad, que la vio enamorarse, llorar y reír, ahora estaba envuelta en la miseria y en la desolación de una guerra que había llegado tan de repente como el amor, la gloria y la desesperación a la vida de Gabriela. Ya dentro de la habitación de Federico, Gabriela olvida la velocidad con que tiene que empacar todo e irse, olvida que afuera la ciudad está muriendo lentamente y se sumerge dentro de todas las posesiones de Federico. Posesiones que quizá descubran el enigma.  

Hasta este punto, Gabriela infinita es una novela como cualquier otra. Pero, ¿qué la hace tan diferente?

Esta historia no está escrita en papel y nunca lo estará, no existe en la imaginación de unos pocos ni es invento de otros, tan solo es una nueva forma de leer, de ver, de sentir aquello que llamamos narratividad. Jaime Alejandro Rodríguez, director general de Gabriela infinita, junto con Carlos Roberto Torres, encargado del diseño visual y de la interactividad de esta historia, lograron recrear todo un mundo de fantasía y suspenso, en donde el lector (también navegador) se interna tanto en la obra que logra comprender que siente Gabriela cuando no encuentra a Federico. Cuando se lee Gabriela infinita se despierta ese sentimiento que se siente cuando uno se separa del ser amado, aquel sentimiento que carcome el alma y mata el espíritu. A ese sentimiento es el que, a mi parecer, apela la hipermedia narrativa de Gabriela infinita, cosa que responde el por qué esta historia es diferente a las demás historia jamás contadas.

Gabriela infinita fue creada con un propósito de novela, pero no cumplía los requisitos necesarios ya que no contaba con la suficiente linealidad para adaptarse al dispositivo narrativo tradicional. Otro factor que afectaba a la linealidad de Gabriela infinita como novela consistía en que Gabriela Ángel no era el único centro de la historia. De Gabriela infinita se desprenden al menos tres historias nuevas, desprendidas del hilo conductor de la obra.

Pero la obra impresa le quedo pequeña a Gabriela infinita. El papel no le permitía explorar toda su interactividad y toda su capacidad para hacer del lector el dueño de su propia lectura.

Gabriela infinita paso de novela a hipertexto. Jaime Alejandro Rodríguez encontró entre líneas que Gabriela infinita podía tener una oportunidad en el medio virtual. Él se la concedió e hiso que el lector jugará con los hipervínculos, con las imágenes y que hiciera una lectura electrónica a su gusto y completamente libre. Así que se construyó una versión de Gabriela infinita   que incluyó un “tímido planteamiento de ilustración y una sencilla propuesta estructural”.

Finalmente, Gabriela infinita llegó a su máxima expresión: un hipermedia narrativo. Esta nueva propuesta logró incluir los potenciales hipertextuales y audiovisuales que ya se venían proponiendo. El hipermedia narrativo, resultado de tantos años de investigación y experimentación, logró lo que se propuso: internar al lector en una obra de ficción, en donde es acompaño por imágenes, laberintos, sonidos, puertas, llaves y acertijos. Gabriela infinita había logrado su cometido.

En mi experiencia personal, al leer Gabriela infinita, me encontré con todo un mundo nuevo que me proponía la red en la que estaba sumergida. Empecé por comprender el proyecto, por entender esta nueva propuesta de lo que podríamos llamar literatura y después me interne en la obra, explore, abrí puertas y encontré que Gabriela había perdido a su amante. Al principio fue un poco confuso, debo aceptarlo. No entendía cuál era el primer paso a seguir, no entendía cuál puerta abrir, por donde continuar. Sentí rabia, o quizá temor, de no haber empezado por donde era o de no entender el hilo conductor de la obra. Pero después ese miedo que me acobijo por exponerme a algo que no conocía se fue y me dejó navegar libre, sin ataduras.

¿Qué es la realidad virtual? ¿Cuál es ese nuevo espacio en el cual estamos sumergidos cuando utilizamos la red? ¿La conectividad y la simultaneidad de la red hacen que nuestra perspectiva de ver el mundo real cambie? ¿Cómo lo hacen? Pues bien, todas estas preguntas y muchas más son las que se cuestiona Jaime Alejandro Rodríguez, docente de la facultad de Comunicación y Lenguaje de la Pontificia Universidad Javeriana, en un foro abierto que realizó sobre el relato digital. Para comenzar, debemos tener claro que la realidad virtual ha sido propiciada por innumerables factores que nosotros hemos acogido y hemos interiorizado en nuestro estado de inercia para convertirla en, quizá, nuestra nueva y única realidad. La realidad virtual, según Diego Levis, citado por Rodríguez, en su libro Los video juegos, un fenómeno de masas (1997), puede definirse como “una base datos gráficos interactivos, generados por un ordenador, explorable y visualizable en tiempo real bajo la forma de imágenes de síntesis tridimensionales, dando la sensación de inmersión en la imagen” (p. 149). Lo virtual, por otra parte, es tan solo aquel espacio que la red crea para renombrar la realidad de otra manera y así entender que ya no estamos en un espacio que podamos tocar, sentir, que sea tangible.  El espacio virtual, con el que ahora tenemos alto contacto, ha inventado una creación digital, el hipertexto. En este nuevo espacio virtual su representación es posible solo mediante técnicas digitales. La creación del arte en el espacio virtual también ha sido modificada ya que el espectador se confunde con el autor de la propia obra. Ya no se diferencia el creador del espectador, ya que este último se involucra en la obra digital, participa en ella, actúa sobre ella, la inserta a su vida y se desplaza dentro de ella y dentro del mundo simulado con total libertad, convirtiéndose a veces en el propio creador de su gran invento.  

Pero la realidad virtual es tan solo una de las maneras que en el siglo XXI se hibridan lo virtual y lo real, para crear un monstruo que, frente a nuestro ordenador, nos hace sus esclavos y nosotros felices aceptamos que sea nuestro amo. En este foro, Rodríguez nombra otros seis espacios posibles en el ciberespacio descritos por Phillipe Quéau, que son: la realidad virtual, la realidad aumentada, la realidad virtualizada, la telepresencia, la televirtualidad, las comunidades virtuales y el meta-mundo de la web. En estos casos, expuestos por Quéau, el concepto de lugar adquiere una dimensión puramente lingüística, cambiando nuestra interacción con el espacio. 

Por otra parte, en estos nuevos espacios virtuales también se hace posible una nueva narratividad, que nace de ensayos y experimentos con una nueva herramienta de expresión más que un género como tal. Esta nueva narrativa nace de los hipertextos de ficción. Pero esta nueva narrativa que nombra Jesús García Jiménez no tiene la supervivencia asegurada, ya que no tiene su función y especialidad definidas. Los escritores (al mismo tiempo lectores) deben ofrecer nuevas alternativas que proporcionen tipos de expresión diferentes y ofrezca a los otros lenguajes amplias alternativas.

Para finalizar, en este mundo en donde ya la presencia es intangible, donde podemos estar (sin estar) en cualquier parte, nace un nuevo concepto vital: La inteligencia conectada (IC). La aparición de este nuevo término es atribuido a Derrick de Kerchove, quién lo promulgo gracias al advenimiento de una nueva masa de interconexiones creadas por, para y en las redes. Aquella inteligencia de la que habla Kerchove es, en estos tiempos de tecnologías y comunicaciones, fundamental. Saber conectarse a la red, saber navegar y estar constantemente cambiando información (retroalimentación) puede ser la clave para ser exitoso, un buen gerente, un buen líder, una persona informada y actualizada, una persona que va al ritmo que el mundo le exige. Un mundo que no trota, corre y lo hace a velocidades inimaginables en un territorio real y, sobre todo, virtual.

Socializar, hablar, estar, permanecer...Desde mi punto de vista, la realidad virtual ya está implicíta en nuestra vida cotidiana. Queramoslo o no la generación que nació con esta nueva ola de tecnología esta por lo minímo 2 horas diarias sumergida en la red. Estamos en frente de un ordenador y tenemos la necesidad de estar conectados a la red, a la web 2.0, tenemos esa necesidad que vino con nosotros de socializar, de conocer, de investigar. La realidad virtual dejo de ser algo desconocido para adentrarse en lo más profundo de nuestos conocimientos y hacernos sus esclavos. la eralidad virtual, el espacio virtual y de por sí lo propiamente virtual está en frente nuestro pero es intangible. Es una masa invisible que no logramos descifrar por qué se nos he tan necesaria. Y es que si seguimos a este paso ya no seremos seres humanos de carne y hueso, si no simples ologramas, simples productos del fantasma que llegó para quedarse: la realidad virtual.

 

 

Tengo ganas – Andrés Cepeda

Sí.